Fundación SAMU llega a Cataluña con el proyecto SIAD

Fundación SAMU inicia su actividad en Cataluña con un primer proyecto en el municipio de Esparraguera, situado en Barcelona. De la mano del Ayuntamiento de la localidad, la entidad ha puesto en marcha el Proyecto SIAD, un servicio dirigido a mujeres víctimas de violencia de género o violencia doméstica en el que se ofrecerá información, orientación, asesoramiento y acompañamiento en todos aquellos aspectos relacionados con su vida, desde los ámbitos laboral, social, personal y familiar.

Este proyecto contribuirá al empoderamiento de las mujeres y a la sensibilización social, con especial atención a la prevención, detección precoz y primera atención de urgencia de la violencia machista en coordinación con el resto de los servicios e instituciones que actúan en este ámbito. Por violencia machista se entiende aquella que “se ejerce contra las mujeres en el marco de un sistema de relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres y que, producida por medios físicos, económicos o psicológicos, incluidas las amenazas, intimidaciones o coacciones, tiene como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico”.

En el ámbito comunitario, desde el SIAD se desarrollarán actuaciones de sensibilización social y de dinamización de la participación mediante la organización de actividades, cursos y charlas sobre temas de interés para las mujeres.

La iniciativa contribuirá, además, al desarrollo del II Plan local de Igualdad de Género 2015-2019 del Ayuntamiento de Esparraguera dirigido a la ciudadanía, y se coordinarán acciones y actividades con entidades, centros educativos y servicios municipales.

El servicio de atención psicológica llevará a cabo funciones de información, orientación, asesoramiento, apoyo, contención emocional y acompañamiento psicológico para las mujeres no solo en el ámbito de la violencia de género. También lo hará en las siguientes situaciones: malestar emocional; conflictos familiares; rotura de pareja; duelos; dificultades parentales; acosos laborales; despidos; conflictos de pareja; crisis personales; ansiedad; baja autoestima; sentimientos de soledad y procesos de cambio, entre otros.

Los profesionales del nuevo proyecto SIAD de SAMU también podrán orientar y derivar, en su caso, a las usuarias hacia servicios especializados en tratamiento clínico o de larga recuperación.

SAMU visibiliza la figura del intérprete en Madrid

El área de servicios educativos de SAMU está en pleno proceso de expansión en la Comunidad de Madrid. Aunque acumula experiencia y prestigio en Andalucía, hasta ahora no había cruzado Despeñaperros. Eso ha cambiado, lo que supone una oportunidad y un reto. “Es un salto importante. Me gusta decir que hemos salido de nuestra zona de confort”, comenta Conchi Pérez, jefa del área.

Los primeros proyectos, que ya están en marcha, se centran en satisfacer las necesidades de personas sordas y con discapacidad auditiva de la Comunidad de Madrid en ámbitos muy diversos: los trámites administrativos, la universidad y los centros de infantil y primaria. Además, SAMU trabaja en el ayuntamiento de Móstoles para ofrecer el servicio de interpretación de lengua de signos.

En la Comunidad de Madrid hay 24.333 personas con discapacidad auditiva y 144 con sordoceguera, según los últimos datos oficiales, publicados en 2018 por la Consejería de Asuntos Sociales. Son personas para las que realizar cualquier gestión administrativa se convierte en una odisea. Para ellas, concertar una cita por teléfono es imposible. Tampoco es sencillo comunicarse por escrito: sus dificultades para contextualizar afectan a los procesos de decodificación o al acceso al léxico, por lo que el aprendizaje es más costoso y puede acabar afectando a la motivación y a la capacidad de lectura.

Pérez apunta que la Comunidad de Madrid está siendo pionera en ofrecer servicios para las personas con discapacidad auditiva y en visibilizar la figura del intérprete. Y es aquí donde se enmarca el trabajo de SAMU.

De las citas médicas al SEPE: una ayuda para las gestiones

Desde el 13 de julio, SAMU está ayudando a las personas sordas y con discapacidad auditiva de la Comunidad de Madrid a relacionarse con la administración. Ofrece a todas las personas, gratuitamente, un servicio de acompañamiento para hacer cualquier gestión: desde una cita médica a una cita con el SEPE, pasando por las tutorías de los hijos. “Cualquier gestión que precisen los usuarios con discapacidad auditiva”, resalta Conchi Pérez.

Tan solo deben indicar el tipo de gestión y el día y la hora en que deben realizarla. En los tres primeros meses de trabajo, diez intérpretes prestaron cerca de un millar de asistencias. En muchos casos, se trata de gestiones que quedaron paralizadas con el estado de alarma.

La pandemia sirve para entender el grado de implicación de los intérpretes, que son imprescindibles para transmitir a los médicos las sensaciones de un paciente sordo cuando se le somete a una anestesia. “Hemos tenido usuarios que tenían que hacerse pruebas médicas para las que se exigía pasar una PCR. En esos casos también el intérprete también ha pasado esa prueba”.

Vinculado a los trámites administrativos, pero con un enfoque más amplio que abarca también los actos políticos, está el proyecto en Móstoles. SAMU acaba de empezar a prestar un servicio en el Ayuntamiento de esta localidad para que los actos públicos (plenos, comparecencias de concejales, charlas) siempre cuenten con servicio de interpretación de lengua de signos. De esta forma, se garantiza que las personas sordas disfruten de sus derechos políticos en igualdad de condiciones.

Este proyecto implica la presencia continuada en el Consistorio de un intérprete, que prestará asistencia a cualquier persona con discapacidad auditiva que lo requiera.

SAMU, de las escuelas infantiles a la Universidad

SAMU, como entidad especializada en el ámbito educativo, presta otros dos servicios a la comunidad universitaria e infantil de la Comunidad de Madrid. El primero de ellos es un servicio de interpretación en lengua de signos que se ofrecerá a partir de este otoño en la Universidad Rey Juan Carlos. Estará disponible tanto para los diez alumnos con discapacidad auditiva actualmente matriculados como para cualquier profesor que lo solicite.

Con frecuencia se olvida que para realizar esta tarea se requiere un trabajo previo, que implica, por ejemplo, conocer el tema para poder transmitirlo adecuadamente de forma simultánea al profesor. Por eso, el 20% de la jornada se dedican a preparar la clase y los materiales. “El intérprete tiene que saber cómo se va a enfocar la clase para que el alumno pueda recibir la información igual que el resto de sus compañeros”, añade Pérez.

Este será un curso atípico. Aún no es posible saber cuántas clases serán presenciales, pero Pérez apunta que este servicio se adapta perfectamente a las necesidades de la enseñanza no presencial: “Lo podemos prestar de manera telemática sin perder calidad porque es muy visual. Cada uno puede estar en su casa”.
Además, SAMU está ya trabajando en el otro extremo de la educación, la infantil. Se trata de un proyecto con “asesores sordos”, que trabajan con niños de Infantil y Primaria integrados en aulas ordinarias para que aprendan la lengua de signos desde etapas tempranas. La Comunidad de Madrid, pionera en ofrecer este servicio en aulas de Infantil y Primaria, ha asignado a SAMU diez centros. La función del asesor es realizar la adaptación curricular del proyecto académico, para que los niños y niñas sordas puedan llevar el ritmo de sus compañeros.

En muchas comunidades solo se asignan intérpretes a partir de Secundaria, cuando se supone que los alumnos ya dominan perfectamente la lengua de signos. Sin embargo, no siempre es así. “Nos encontramos alumnos que a esas edades no se encuentran cómodos usándola”, lamenta Pérez.

El reconocimiento legal de la lengua de signos tiene tan sólo trece años, y muchas personas adultas siguen sin dominarla. Ofrecer este servicio a edades tempranas puede contribuir a incrementar y mejorar el uso de la lengua de signos.

Por último, SAMU presta también servicios de auxiliares infantiles en Mejorada del Campo. Una labor importante en las aulas de los más pequeños que este año se ha convertido en esencial para garantizar el control de los desplazamientos, el distanciamiento o las medidas de higiene.

Cinco proyectos que el área espera que pronto sean más y se extiendan a otras comunidades autónomas, como Aragón y Cataluña.

Siham Khalifa: “Guiamos a los jóvenes hacia su vida adulta”

Siham Khalifa El Abdi (Tetuán, Marruecos, 1978) es desde enero la responsable de los programas de Mayoría de Edad de SAMU en Motril (Granada), además de psicóloga y orientadora del programa de Alta Intensidad de Motril cofinanciado por la Junta de Andalucía y el Fondo Social Europeo.

—Algunas voces critican la falta de recursos para jóvenes inmigrantes que llegaron a España siendo menores y cumplen la mayoría de edad. Usted que trabaja con este colectivo, cuál es su opinión?
—Rotundamente es así. Desde el sector, siempre hemos demandado más plazas para la atención de los jóvenes que provienen del Sistema de Protección de Menores (SPM) y que han alcanzado la mayoría de edad. En la provincia de Granada, actualmente, sólo hay 80 plazas para estos chicos. Algo insuficiente si tenemos en cuenta el elevado número de menores bajo guarda, tutela o atención inmediata de la Junta de Andalucía.

—¿Qué ocurre cuando un menor inmigrante no acompañado (mena) cumple la mayoría de edad?
—Cuando un joven cumple los 18 años, el SPM de la Junta de Andalucía activa un protocolo de actuación del procedimiento de acceso al Programa de Adquisición de Competencias Socio-laborales (PACs). Previamente, el equipo técnico de cada centro de protección valora a los menores que están próximos de alcanzar la mayoría de edad y estudia cuáles son sus opciones más adecuadas. A continuación, emite un informe de Mayoría de Edad a la delegación territorial, que finalmente resuelve teniendo en cuenta el compromiso que mantiene cada joven con su proyecto educativo y laboral, la ausencia de apoyos familiares, su situación administrativa. La Junta es la que decide si se le deriva o no a un programa de mayoría de edad. La pertenencia a estos programas es voluntaria, pero exige un alto compromiso e implicación por parte de las personas beneficiarias.

—¿Por qué es tan necesario que existan recursos y programas dirigidos a estos jóvenes mayores de edad?
—Los jóvenes que salen del SPM, por lo general, se encuentran en una situación de vulnerabilidad y alto riesgo de exclusión social debido a las dificultades para acceder al mercado laboral y la falta de redes de apoyo. Cuando un centro de protección de menores acoge a un chico, extranjero o no, estamos ante una persona que necesita una especial protección debido a las circunstancias que han motivado su ingreso. Son personas que han vivido situaciones vitales de desprotección y desamparo. Esto implica una atención integral que requiere tiempo.

—Supongo que la situación se complica aún más cuando se trata de jóvenes extranjeros.
—En el caso de los jóvenes migrantes, el desconocimiento del idioma y del sistema educativo agrava estas circunstancias, afectando a su percepción de autoeficacia y a su motivación de logro. Son personas que suelen carecer de hábitos de estudio y de un recorrido académico estable y exitoso, probablemente porque no han recibido una adecuada instrucción, apoyo y acompañamiento en este sentido. A esto hay que sumar las dificultades que encuentran en la Administración para regularizar su situación. Y esta es la norma, no la excepción, por lo que, a mi criterio, la mayoría de los menores necesitaría de un tiempo de transición y acceder a un programa de Alta Intensidad.

—¿Cuáles son las principales necesidades que tienen estos chicos?
—Apoyo, asesoramiento, orientación, acompañamiento. Son jóvenes que no cuentan con formación previa ni experiencia laboral. No han podido acceder a un primer empleo que garantice un mínimo de ingresos para su manutención. Y sin medios económicos ni apoyo social y/o familiar, no se pueden emancipar. Les exigimos una plena emancipación a los 18 años cuando el Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa la emancipación de los españoles cerca de los 29 años. De ahí que el acceso al empleo sea el motor de su inclusión.

—Antes ha mencionado el Programa de Adquisición de Competencias Socio-laborales (PACs). ¿Qué es exactamente esto?
—El PACs es un Programa de Alta Intensidad enmarcado en la contratación del servicio de atención en Inserción Social y Laboral de Jóvenes con Necesidades Específicas procedentes del Sistema de Protección de Menores. Está cofinanciado por el Fondo Social Europeo en el marco operativo 2014-2020.

—¿Cuál son sus objetivos?
—La inclusión social y laboral, garantizando la emancipación en igualdad de oportunidades. En el programa del Fondo Social Europeo se realiza una intervención por áreas que van desde la personal, atención psicológica, social y de convivencia, formativa, laboral y de emancipación. En la fase inicial de este programa se trabaja en el proyecto educativo y laboral del chico hasta conseguir los objetivos diseñados con el joven en su Plan Personal de Vida. Una vez alcanzados, pasan a fase de seguimiento. En este punto, oficialmente, ya no están de alta en el programa pero siguen recibiendo atención y asesoramiento para garantizar que los objetivos alcanzados se mantengan e incluso se puedan mejorar. En definitiva, se trata de acompañar y guiar a los jóvenes en su transición a la vida adulta.

—Durante su participación en este programa, ¿dónde residen estos chicos?
—En los llamados ‘pisos de autonomía’, donde se les proporciona una atención integral cubriendo sus necesidades de alojamiento, manutención, formación, de manera que puedan alcanzar su primera experiencia laboral en un entorno formal y estable.

—¿Durante cuánto tiempo pueden beneficiarse de este programa?
—Pueden permanecer en el programa un año y, solo en circunstancias excepcionales, se podrá prorrogar su estancia, previa solicitud de la delegación territorial y la aprobación de la Dirección General de Infancia y Familia. En ningún caso puede superar los dos años.

—¿Cuántas personas disfrutan actualmente de este recurso en Motril?
—El programa dispone de cuatro plazas que en la actualidad están ocupadas.

—¿Qué personas pueden disfrutar de este programa de SAMU?
—Nuestro programa está dirigido a personas jóvenes refugiadas no acompañadas que llegaron a Andalucía siendo menores de edad y que proceden de países en conflictos bélicos, así como, aquellos jóvenes procedentes del Sistema de Protección Solicitantes de Asilo; jóvenes procedentes del SPM sobre los que se tengan fundadas sospechas de ser posibles víctimas de trata de seres humanos o vulnerables de serlo; y jóvenes con circunstancias personales y/o sociales especiales, que dificultan y condicionan su integración social y laboral.

—¿Cuántos programas de estas características gestiona SAMU?
—En la actualidad contamos con tres Programas de Alta Intensidad. Uno de cuatro plazas en Motril, otro con doce plazas en Jaén y un tercero con seis plazas en Almería.

—¿Cuáles son las principales dificultades con las que se encuentra en su día a día?
—El principal escollo con el que nos encontramos es la regulación administrativa de la situación de estos chicos. Esto retrasa en exceso el inicio de acciones eficaces de cara a la inserción social y laboral de los jóvenes.

—¿Cuál es la actitud de los jóvenes beneficiarios de estos programas?
—En la inmensa mayoría de los casos, excelente. Participan activamente en su proyecto de inserción, con voluntariedad, motivación y compromiso.

—¿Qué aspectos cree la Administración y la sociedad en general debería mejorar para poder ayudar de manera más eficaz a estos chicos?
—Es fundamental visibilizar a este colectivo dándole valor a la diversidad. Hoy esto es más necesario que nunca debido a la criminalización injusta que han sufrido en los últimos meses.

Deporte para transformar la realidad

El deporte y la actividad física en general provocan un cambio en la salud y la calidad de vida de las personas que lo practican, pero sus beneficios van mucho más allá para generar grandes cambios relacionados con el ámbito social y valores como la responsabilidad personal y colectiva, la inclusión, el compañerismo o la capacidad de superación, entre otros muchos. Por esta razón, el deporte, en sus múltiples y muy variadas manifestaciones, se ha convertido para Fundación SAMU en una herramienta clave de trabajo y en una de sus actividades con mayor arraigo y capacidad de movilización social.

Desde 2013, Fundación SAMU, a través del departamento SAMU Idilio, ha puesto en marcha numerosos proyectos y programas deportivos inclusivos, algunos de ellos pioneros a nivel nacional. Gracias a estas iniciativas, personas con y sin discapacidad y otros colectivos en riesgo de exclusión social practican deporte de manera simultánea persiguiendo con ilusión la misma meta: la normalización de sus vidas.

El deporte es un factor corrector de desequilibrios sociales que contribuye al desarrollo de la igualdad entre las personas y crea hábitos favorecedores de la inserción social. El deporte moviliza y despierta a la sociedad”, manifiesta Francis Ruiz, responsable del departamento SAMU Idilio, impulsor de estas iniciativas.

Entre los proyectos y programas deportivos inclusivos más destacados llevados a cabo en los últimos años figuran el proyecto Disfrutamar, el programa Cuatro Estaciones por la Integración, los programas de rugby dirigidos a menores y a personas con discapacidad, la Carrera Popular Inclusiva Aljarafe Integra, las Jornadas Deportivas Inclusivas y dos proyectos de I+D+i llevados a cabo junto con la Universidad de Sevilla.

Proyecto Disfrutamar

Este proyecto pionero en el ámbito de la discapacidad intelectual, la náutica y las actividades acuáticas inclusivas nació en 2017 con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los colectivos más vulnerables en riesgo de exclusión social con los que Fundación SAMU trabaja de diariamente.

Desde su puesta en marcha, se han realizado un total de 53 salidas terapéuticas, tanto fluviales como marítimas, de las cuales se han beneficiado más de 280 personas (personas con discapacidad intelectual, con daño cerebral sobrevenido, menores extranjeros no acompañados y pacientes de la clínica de salud mental SAMU Wellness). Este proyecto se desarrolla en colaboración con la Obra Social “la Caixa”.

Además, Fundación SAMU ha financiado la formación de más de 20 patrones náuticos (Patrón de Embarcaciones de Recreo PER), todos ellos trabajadores de la organización. Para 2021, ya hay previstas 21 salidas más a bordo de Bantayán, el velero que hace posible esta actividad.

Cuatro Estaciones por la Integración

Este proyecto pionero a nivel nacional en los ámbitos de la discapacidad, educación e inclusión social se puso en marcha en marzo de 2015. Desde entonces, se han desarrollado 13 eventos y jornadas deportivas inclusivas de diferente naturaleza bajo el sello de Cuatro Estaciones. Los beneficiarios de estas actividades ascienden a más de 4.550 personas.

El proyecto, como su propio nombre indica, se divide en cuatro estaciones: Primavera, dedicada a jornadas multideportivas; Verano, con jornadas acuáticas inclusivas; Otoño, que se basa en jornadas multiaventura en el medio natural; e Invierno, estación dedicada a jornadas científicas y el desarrollo de congresos.

RugbyES

La Fundación SAMU inició en 2019 en colaboración con el Club de Rugby San Jerónimo el proyecto RugbyEs, que cuenta con dos partes diferenciadas: una dirigida a los Menores Extranjeros No Acompañados (menas) que residen en los centros de protección gestionados por Fundación SAMU, y una segunda dedicada a otros colectivos vulnerables, principalmente discapacidad.

Ambos programas están enfocados a mejorar la calidad de vida de estas personas a través del rugby como deporte inclusivo.

El primero de los programas de RugbyEs cuenta con un equipo compuesto por jugadores residentes en diversos centros de menores gestionados por la Fundación SAMU y que compite en la liga de Desarrollo Sub 18 de la Federación Andaluza de Rugby.

“El magnífico y extenso grupo de profesionales del Club de Rugby San Jerónimo de Sevilla se encarga de la preparación técnico, táctica y física de este equipo de rugby, así como de los aspectos psicomotrices de la iniciación y perfeccionamiento del deporte”, explica Francis Ruiz.

El trabajo específico terapéutico y educativo del proyecto, por otro lado, está diseñado por profesionales de la Fundación SAMU, constituido por el equipo interdisciplinar formado por psicólogos, psicoterapeutas, trabajadores sociales, pedagogos y educadores.

El 3 de diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad, está prevista la celebración (virtual) de las Jornadas Nacionales sobre Rugby Inclusivo donde se analizarán los trabajos que se han desarrollado sobre esta materia en el ámbito nacional y se dará a conocer las conclusiones de la primera temporada del Proyecto RugbyES.

Carrera Popular Inclusiva Aljarafe Integra

Hasta la fecha se han desarrollado dos ediciones de la Carrera Inclusiva Aljarafe Integra, en 2016 y 2018, y la tercera está programada en octubre de 2021. En ellas han participado un total de 2.580 personas, entre las cuales había personas con con discapacidad física, intelectual y/o orgánica, hombres y mujeres pertenecientes a asociaciones en riesgo de exclusión social, personas sin hogar y alumnos de institutos de Mairena del Aljarafe, entre otros colectivos.

Esta propuesta deportiva-inclusiva, impulsada y diseñada por SAMU Idilio-Fundación SAMU, cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Mairena del Aljarafe, la Universidad Pablo de Olavide, la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla, la Fundación San Pablo Andalucía CEU y Special Olympics España.

Jornadas Deportivas Inclusivas

El programa Jornadas Deportivas y Talleres Inclusivos es una herramienta práctica de trabajo y de formación, actualización y acercamiento al deporte de las personas con discapacidad, sirviendo como medio para trabajar la sensibilización hacia la misma, los deportes adaptados e inclusivos y el fomento de la participación activa de personas con discapacidad, en la iniciación deportiva.

Sus objetivos son visibilizar y practicar deportes adaptados, concienciar sobre la discapacidad, sensibilizar y reconocer, desde las experiencias de deportistas, los logros conseguidos y las dificultades que han tenido que superar.

En 2021, año olímpico, SAMU Idilio tiene previsto organizar 21 nuevos eventos y jornadas deportivas inclusivas y llegar al menos a las 2.021 personas beneficiarias.

SAMU Dis-Fit

La Fundación SAMU ha colaborado junto con la investigadora Ruth Cabeza, profesora del departamento de Motricidad Humana y Rendimiento Deportivo de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla, en dos proyectos de investigación en los que se profundiza en la condición física de las personas con discapacidad intelectual.

Estas investigaciones dieron como resultado la tabla de ejercicios SAMU Dis-Fit, compuesta por ocho ejercicios diferentes, que permite evaluar de forma eficaz, fiable y viable la condición física de las personas con discapacidad. Para ello, el equipo de investigadores de Ruth Cabeza evaluó a más de 500 personas.

Proyecto ExpreSamUS

Con el fin de profundizar en los campos de la investigación e inclusión, en 2019, Fundación SAMU puso en marcha el proyecto ExpreSamUS junto a la Facultad Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla (US). Se trata de un programa para la mejora de la percepción de la discapacidad intelectual en la asignatura de Expresión Corporal en el Grado de Primaria junto a la doctora Nuria Castro Lemus.

Bajo este marco, en octubre de 2019 se firmó un convenio de colaboración académica, científica y cultural entre la Universidad de Sevilla y la Fundación SAMU. En este convenio, ambas instituciones se comprometen a desarrollar de forma conjunta proyectos de investigación.

“Creamos momentos de encuentros entre usuarios de la Fundación SAMU y alumnos de la Universidad de Sevilla, los cuales incidirán en la mejora de la percepción de la discapacidad intelectual y conseguir una educación de calidad”, detalla Francis Ruiz.

Este proyecto persigue dos claros objetivos: sensibilizar sobre la inclusión de personas con discapacidad intelectual en el ámbito educativo; y dotar de herramientas prácticas al futuro profesorado para el diseño de prácticas de Expresión Corporal Inclusivas.

En esta misma línea de investigación, destaca también la organización de cuatro eventos deportivos/científicos: I Jornadas Deportivas de Motivación y Superación para Personas con Discapacidad (2013); II Jornadas Científicas de Discapacidad, Salud y Actividad Física (2014), I Jornadas Nacionales sobre Discapacidad Intelectual y Deporte (2015); y el II Congreso Internacional de Discapacidad Intelectual, Actividad Física y Salud (2017).

Cheikh T Ndour: un centrocampista con futuro

El Coria CF ha fichado al joven senegalés Cheikh T. Ndour, de 17 años, que jugará este año con el equipo juvenil ribereño que milita en Liga Nacional, aunque es cuestión de tiempo que acabe debutando en el primer equipo que juega en el Grupo X de Tercera división, según aseguran desde el área deportiva del club.

Cheikh T. dejó su país natal en 2018, con apenas 15 años, con el propósito de encontrar un futuro mejor. Recorrió unos 2.500 kilómetros hasta llegar a Marruecos, donde estuvo trabajando durante seis meses hasta que logró ahorrar el dinero necesario para subirse a una patera que lo llevara hasta España, en concreto a La Línea de la Concepción, donde arribó. Una vez en Andalucía, estuvo en varios centros. Escapó de algunos de ellos hasta que llegó al centro ARB Miguel de Mañara de la Fundación SAMU, en Montequinto (Dos Hermanas, Sevilla).

El joven estudia un curso de FP de Electricidad y Electrónica en Dos Hermanas, pero él siempre ha querido ser futbolista. Estuvo jugando en el CD Los Caminantes y en el Ibarburu, ambos equipos de Dos Hermanas, hasta que un día el director deportivo del Coria, Francisco Muñoz, le vio jugar y decidió llamarle. Por aquel entonces, tenía una oferta para ir a hacer una prueba con el Rayo Vallecano. El joven decidió rechazar esta propuesta, ya que en muy poco tiempo se habían producido muchos cambios en su vida y quería terminar sus estudios. Necesitaba un periodo de sosiego.

El club sevillano le ha ofrecido la oportunidad de vivir en un piso junto a otros chicos futbolistas como él que proceden de otras ciudades, y así poder concentrarse en sus estudios y en los entrenamientos.

“Cheikh tiene dentro algo especial, así que, con un poco de suerte, y cuidándole bastante, podría encontrar una vía de solución con el fútbol en el futuro”, explica el director deportivo del Coria CF, Francisco Muñoz en un reportaje para ABC, al mismo tiempo que relata cómo conoció al joven senegalés. “Un día salí a correr por Montequinto y le vi jugando con otro chico. En una de ésas, le pregunté qué tal estaba. Me dijo que jugaba al fútbol, era muy tímido. Así que un día me acerqué a verle jugar en Los Caminantes. Y le vi cosas. Le vi tres ratillos. Así que en cuanto me nombraron director deportivo del Coria, se lo ofrecí al club. Dije que teníamos al mejor jugador que podíamos ver esta temporada. Tras hacer las pruebas con el Liga Nacional, poco a poco ha ido cogiendo más confianza en su juego”.

Quienes conocen a este joven dicen que es un chico responsable, un trabajador infatigable, un muchacho educado y formidable.

Para el responsable del área deportiva del club coriano, Cheikh, con una altura de 1,96 metros , es un chico “muy atlético, con la fisonomía de un futbolista espigado y además no es nada descoordinado”. “Juega de centrocampista. Yo lo considero un jugador de ida y vuelta, de área a área. Es muy versátil. También puede jugar de pivote defensivo o de delantero, pero para no volverlo loco, creo que su sitio es el carril del ocho. Quizá podría ser un Sergio Busquets”, manifiesta Francisco Muñoz.

Cheikh estaba en la prelista de canteranos que harían la pretemporada con el primer equipo, pero por el protocolo de la Federación Española, que limita la cantidad de jugadores, aún habrá que esperar para verlo debutar en Tercera División.

Sidiki, el aplicado compañero del taller de BMW

En el taller de Todomoto Sevilla, el joven Sidiki C. pone a punto una de las motos BMW que han llegado desde fábrica para su venta en este prestigioso concesionario. Sobre una plataforma, Sidiki coloca algunos de los accesorios, como los espejos retrovisores y el cofre. A su alrededor hay otras 20 motos de gran cilindrada, todas de la marca BMW, aunque también se ven algunas clásicas Harley-Davidson.

Sidiki C. realiza prácticas profesionales en esta casa de motos de Sevilla capital desde el 11 de agosto gracias a un acuerdo de colaboración entre Fundación SAMU y Todomoto Sevilla. Natural de Guinea Conakry, Sidiki llegó a las costas andaluzas de manera irregular hace dos años. Desde entonces ha pasado por varios centros de acogida de Granada, Cádiz y Sevilla, hasta llegar al ISL de Alcalá de Guadaíra (centro de inserción sociolaboral) gestionado por Fundación SAMU.

“Pasar por tantos centros por un lado es bueno, pero por otro, no. Cuando consigues hacer amigos y te cambias de centro, tienes que empezar de nuevo”, cuenta el joven, de 17 años. “Los primeros meses fueron difíciles, no sabía nada de español. No entendía nada. Pero tenía muchas ganas de aprender y gracias a que hablo francés, no me resultó muy difícil”.

Durante su estancia en el centro de Fundación SAMU, Sidiki ha realizado un curso profesional de jardinería pero actualmente está realizando prácticas profesionales en este taller de motos. Por la tarde, estudia para sacarse el título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

La jardinería no me gustaba mucho pero tenía que estudiar algo, necesitaba un oficio. Lo que estoy haciendo ahora me gusta mucho más, he tenido mucha suerte”, admite el joven. “Me encantan las motos y la mecánica en general. Mi padre era chófer y en casa teníamos una moto pequeña”.

Sidiki trabaja seis horas diarias en el taller. Cada mañana, Jordi Luque Sánchez, jefe de Postventa del Grupo Todomoto, le recoge en coche en el ISL Alcalá para que el joven no tenga que ir hasta Sevilla en autobús. Estos viajes en coche le han permitido a Jordi ganarse la confianza de Sidiki y ser alguien más que su tutor de prácticas. “Sidiki es un 10. Es un chico maravilloso, es especial”, asegura Jordi Luque. “Tiene muy buena actitud en el trabajo. Sabe lo que quiere en la vida y es muy aplicado. Estamos muy contentos con él, sobre todo teniendo en cuenta que cuando llegó no tenía ninguna experiencia en mecánica”.

El trabajo de Sidiki en Todomoto Sevilla consiste en mover las motos dentro del taller, lavarlas, subirlas a las plataformas y montarlas para su pre-entrega. “Sidiki lava las motos como nadie”, manifiesta su tutor de prácticas. “Estamos muy contentos con la experiencia y, si todo va bien, la idea es que se quede con nosotros trabajando. Chicos como él necesitan una oportunidad, y si podemos dársela, se la daremos”.

“Sidiki es muy buen chaval. Lo mejor que tiene es que es muy constante. Tiene mucha hambre de aprender”, comenta Fernando, uno de los compañeros del joven en el taller, mientras trabaja en otra moto. “Yo le enseño todo lo que sé. Entre los compañeros hay muy buen clima. Se ha adaptado bien y le hacemos bromas”, continúa el trabajador. “Temo que alguien le coja y le lleve por el mal camino, me daría mucha pena porque es buen chaval y se merece una oportunidad”.

Jordi Luque no descarta, una vez que termine Sidiki sus prácticas, acoger a otro menor en su taller. “Quizás no inmediatamente, pero la experiencia ha sido muy buena y no descartamos repetir si dentro de unos meses necesitamos a alguien más. Así también le ayudamos a formarse en esta profesión”.

Para Sidiki, contar con un contrato de trabajo sería una gran oportunidad. El 5 de febrero cumplirá 18 años, una edad que muchos menores inmigrantes temen. Es el momento en el que, por ley, deben abandonar los centros de acogida y cuando su proceso migratorio se ve más comprometido.

Juan Pérez, alcalde de Lucena: “La convivencia con los menas es sensacional”

El alcalde de Lucena (Córdoba), Juan Pérez, alaba y agradece públicamente la labor llevada a cabo durante la crisis sanitaria por los diferentes colectivos sociales que desarrollan su labor en el municipio, entre los que se encuentra el centro de menores Los Santos, gestionado por Fundación SAMU.

Tras el estado de alarma, el Ayuntamiento de Lucena envió una carta de felicitación a diferentes asociaciones de la localidad que tienen un desempeño social por su labor durante la crisis sanitaria de la Covid-19. ¿Cómo han vivido esta situación en su localidad?
—Pues lo vivimos con enorme preocupación. La situación de emergencia sanitaria, inédita para todos, también sorprendió al Ayuntamiento, que no tiene en su estructura de servicios públicos recursos de tipo sanitario. A pesar de todo, afrontamos la situación de emergencia con una gran determinación. Todo aquello que estuvo en nuestras manos como Ayuntamiento, lo hicimos. La prioridad uno pasó a ser la salud pública y evitar la propagación del virus en la ciudad.

—¿Cómo ha sido la gestión municipal durante la primera ola de contagios?
—El trabajo ha sido intenso por parte de muchos empleados municipales. Es justo que los reconocimientos de la ciudadanía se vuelquen en el personal sanitario, imprescindible en una crisis de esta tipología. Ahora bien, en el ámbito municipal, en una ciudad como Lucena, el papel de la Policía Local, Protección Civil y el personal de Servicios Operativos, ese que cada día cuida de la limpieza y mantenimiento de los espacios públicos, ha sido determinante. Fueron días, semanas y meses de dedicación plena. La vocación de servicio público, escrita en mayúscula.

—¿Cómo valora el papel de los colectivos sociales durante la crisis sanitaria?
—De gran colaboración con las administraciones y de gran responsabilidad. Prácticamente desde el principio del estado de alarma, con la población confinada en casa, los centros sociales donde conviven un importante número de personas acapararon parte de la atención. Desde el Ayuntamiento, a diario ofrecíamos lo que estaba en nuestras manos. Entregamos material de protección y reforzamos la limpieza y desinfección de exteriores para ayudar a que la entrada y salida de usuarios, cuando era necesaria, y del personal fuera lo más segura posible. Incluso se contrataron trabajos de limpieza en el interior de los centros que lo solicitaron. La respuesta por parte de los colectivos ha estado a la altura de lo que crisis sanitaria requería. Tienen el agradecimiento y el reconocimiento de nuestro Ayuntamiento.

—¿Cree que la crisis sanitaria que atravesamos ha puesto de relieve la importancia de la colaboración y coordinación público-privada durante la crisis?
—Si hablábamos antes de una situación inédita, la respuesta tenía que ser de esa misma naturaleza. En la gestión pública, mucho se suele hablar de la colaboración pública-privada. Es una fórmula interesante y necesaria en algunos ámbitos. En este episodio, ha sido crucial. Nosotros lo hemos visto en la colaboración ofrecida por empresas en la entrega de materiales de protección o de productos de alimentación para el comedor social. Pero voy más allá: esta crisis nos ha permitido descubrir o reencontrarnos con una colaboración ciudadanía-administraciones escasamente perceptible anteriormente. Cuidar esta relación deberá ser una obligación colectiva.

—Sobre la situación particular del centro de menores no acompañados Los Santos gestionado por SAMU en Lucena, ¿cuál es su valoración desde la alcaldía sobre la actividad de este centro?
—La valoración es tremendamente positiva. Antes nos referíamos a la colaboración público-privada como un aspecto necesario. Qué podemos decir de la cooperación entre administraciones. Cuando dimos un paso al frente y ofrecimos instalaciones municipales para albergar un servicio competencia de la Junta de Andalucía, demostramos nuestra definición de la política y los recursos públicos al servicio de quien más lo necesita. Los menores no acompañados que llegan a nuestro país deben de sentirse arropados por la sociedad española. Pongamos, por tanto, en primera línea de esa atención a las administraciones. Seguro que la ciudadanía toma buena nota.

—¿Cómo es la convivencia de los jóvenes de Los Santos con los vecinos?
—Me consta que la labor de SAMU en el día a día del centro es tan profesional como humanitaria. El resultado es visible para todos y la convivencia es sensacional, sin ninguna fisura ni altercados. De máximo respeto. Estoy convencido de que seguirá siendo así en septiembre, cuando algunos menores se incorporen al curso escolar en los institutos.

—¿Cree que se está logrando la inclusión social de estos jóvenes?
—La situación de excepcionalidad que vivimos a nivel general en los últimos meses ha podido ralentizar el desarrollo de la estrategia de integración en la sociedad local. Confiemos en que a medida que las restricciones sanitarias vayan desapareciendo, esa inclusión, que todos deseamos, sea más efectiva. No hubo problemas de convivencia en la anterior etapa de este centro en Lucena y no tiene por qué haberlos ahora. Siempre nos hemos expresado en estos términos.

—¿Se han superado las reticencias iniciales o aún queda camino por recorrer?
—Seré sincero: queda camino por recorrer. También dijimos que el miedo o las dudas de algunos vecinos pueden ser, en un momento dado, hasta lógicas, pero aquí estábamos todos, como responsables de la seguridad y la gestión de la ciudad, para derrumbar esos obstáculos. Se hace camino al andar. Avancemos en la eliminación de prejuicios y demos una oportunidad a la solidaridad. Con respeto, todo irá bien. Asumamos que estos menores no acompañados son parte de nuestra sociedad. Démosles su sitio, que está entre nosotros.

—¿Qué pueden hacer las administraciones públicas por el futuro de estos jóvenes?
—Caminar en la senda de la cooperación. El modelo de la ciudad de Lucena está ahí, sobre la mesa, para mejorar la percepción de la ciudadanía sobre estos centros de menores no acompañados. Instituciones como Fundación SAMU deben contar con la ayuda de todas las administraciones, también los ayuntamientos, en la gestión de un servicio que es, ante todo, humanitario, más allá del mapa competencial vigente entre administraciones. Un ejemplo muy concreto: nosotros estamos trabajando para que el servicio de bus urbano pueda llegar hasta Los Santos, será otra aportación municipal para la inclusión, para la integración, de este colectivo en la ciudad.

Jóvenes del ISL Dúrcal que sí se toman en serio el Covid-19

Los chicos del ISL SAMU Dúrcal, en Granada, son un ejemplo de tesón y paciencia. Desde que en marzo se declarase el estado de alarma, todos han mostrado una enorme responsabilidad respecto al seguimiento de todas y cada una de las medidas decretadas por el Gobierno y por los distintos protocolos dictados desde la dirección de este centro de inserción sociolaboral, según informan desde la propia entidad.

Durante los largos meses de confinamiento, estos jóvenes han mostrado un alto nivel de conciencia sobre la nueva realidad. A ello ha contribuido la realización de una asamblea informativa con los menores al inicio de esta situación excepcional. En esta reunión, el equipo directivo del centro les hizo conocedores de las medidas de prevención establecidas, como el distanciamiento social de dos metros entre personas incluso dentro del recurso residencial, hasta el uso obligatorio de mascarilla e hidrogel cuando esta distancia interpersonal no sea posible.

Por otro lado, los chicos han asimilado con facilidad la dinámica protocolaria de su propio registro y control de temperatura corporal, así como de limpieza e higiene diaria de la unidad, prestando especial atención a los pomos de las puertas y zonas de uso común.

Los menores se muestran preocupados por la situación mundial, y, más aún, por cómo se está viviendo en sus países de origen y en sus propios núcleos familiares. A pesar de esta vivencia compleja, se sienten afortunados del lugar de residencia que tienen en estos momentos. Los chicos manifiestan que estar cerca de la montaña y contar con amplios espacios comunes en el centro les ha permitido que la situación de confinamiento y las restricciones posteriores sean más llevaderas. Prueba de ello, es su entera disposición a la realización de tareas de mantenimiento del centro y de implementación de actividades deportivas.

El equipo educativo del ISL SAMU Dúrcal ha querido transmitir el orgullo y admiración que los jóvenes han generado en todo el equipo. Una vez más, nos dan una lección de humildad, responsabilidad y paciencia.

Casa rural Cortijo Román abre sus puertas

Tras 50 días de intenso trabajo, la Casa Rural Cortijo Román, situada en el Parque Natural de Los Alcornocales, en la provincia de Cádiz, ha abierto sus puertas y ya ha acogido en sus instalaciones a los primeros huéspedes. El proyecto, que nació como una iniciativa social para fomentar la inclusión y el empleo entre los menores del ISL Cortijo, gestionado por Fundación SAMU, ha tenido una gran acogida entre los vecinos del municipio de Jimena de la Frontera y sus alrededores, que conviven a diario con los jóvenes de este centro de inserción sociolaboral dirigido a menores extranjeros no acompañados.

Ocho chicos a punto de cumplir la mayoría de edad han participado desde el 6 de julio en este proyecto de la Casa Rural Cortijo Román, impulsado por el presidente y el vicepresidente de Fundación SAMU, el doctor Carlos Álvarez Leiva y Borja González de Escalada, respectivamente.

Durante las últimas semanas, los menores y un equipo de SAMU han acondicionado y habilitado el antiguo Cortijo Román. El objetivo final es que los chicos del ISL Cortijo, situado en el mismo pueblo que esta casa rural, sean los encargados del mantenimiento de las instalaciones y el cuidado de las zonas ajardinadas.

Los chicos implicados en este proyecto inclusivo han recibido diferentes cursos de formación a través de la Escuela de Oficios de SAMU, entre ellos, un curso básico de mantenimiento de edificios y piscinas y otros programas formativos de turismo rural, jardinería, pintura, albañilería, mantenimiento de piscinas y restauración.

Este alojamiento rural está formado por cinco casas: tres de un dormitorio y dos de dos dormitorios. Tiene una capacidad total para 14 personas, aunque es posible aumentar el número de huéspedes según las necesidades.

La Casa Rural Cortijo Román fue con anterioridad un centro de menores gestionado por SAMU. Actualmente se encontraba vacío y desde la organización se pensó en varios proyectos para darle utilidad, entre ellos, el actual proyecto de integración de turismo rural. El cortijo ha sido restaurado por los propios menores, preservando su estado rural, tradicional y costumbrista, y fomentando los espacios naturales que invitan a la relajación y al descanso.

Proyecto Cáritas-Fundación SAMU: Un hogar para empezar una vida

La falta de recursos en Andalucía para jóvenes mayores de edad que llegaron a España siendo menores en una situación irregular ha impulsado a Fundación SAMU y a Cáritas Diocesana de Sevilla a poner en marcha, de forma conjunta, un proyecto de emancipación e inclusión social en Montequinto (Sevilla)dirigido a este colectivo.

Este proyecto social, que arrancó en el invierno de 2019, consiste en la habilitación de un piso en el que conviven cuatro jóvenes de 18 años y que anteriormente estuvieron en el ARB Miguel de Mañara de Montequinto (Sevilla), un centro especializado en la atención de menores extranjeros no acompañados gestionado por SAMU. Es el tercer recurso para mayores de edad con el que cuenta la Fundación, junto con los centros de jóvenes ex tutelados migrantes (JEM) de Valencina y Polanco, ambos en la provincia de Sevilla.

En este piso de Montequinto conviven Samuel Sahnen, Bilal El-Guemry, Mohamed Mgniti y
Badr Bencheick. Todos ellos tienen 18 años y llegaron a las costas andaluzas en 2018 en patera tras un difícil viaje.

Al llamar al timbre de este particular hogar, es Bilal El-Guemry el que abre la puerta y da la bienvenida a su casa, un tercero sin ascensor. El piso consta de dos habitaciones con dos camas cada una, más un cuarto-vestidor, salón-comedor, un cuarto de baño y cocina. La decoración es sencilla y todo está muy ordenado.

Antes de enseñar la casa, los jóvenes se sientan en la mesa del comedor para relatar cómo han llegado desde su país de origen hasta ese piso que consideran “una gran oportunidad” para lograr su sueño de labrarse un futuro en España. Sólo falta Mohamed Mgniti, que estos días se encuentra fuera de Sevilla por un asunto familiar.

Badr Bencheick, musulmán y natural de Marruecos, es el encargado de romper el hielo. Llegó a las costas de Cádiz en agosto de 2018 en una patera. “Sufrimos mucho, estuvimos tres días en el mar”, recuerda el joven, que actualmente estudia un curso de Formación Profesional Básica de Peluquería.
Ese mismo verano llegó también en una patera a Barbate su compañero Bilal El-Guemry, natural de Marruecos. “Fue muy duro. Al llegar, me llevaron a unas dependencias policiales hasta que me enviaron a un centro de menores”, recuerda el joven, que ahora estudia un curso de FP Básica de Mecánica. “Decidí emigrar porque en Marruecos no tenía ningún tipo de oportunidad ni futuro. Quería estudiar y si me quedaba, terminaría trabajando en el campo como única opción”.

La historia de Samuel Sahnen es la más impactante de las tres, dada la edad que tenía cuando se marchó de Camerún, su lugar de origen: 15 años. Con rostro serio y sin ningún tipo de pausa, el joven relata cómo el conflicto político que sufre su país desde 2016, el conocido como problema anglófono (los líderes de la antigua zona británica piden una mayor autonomía o la secesión en lo que sería la República de Ambazonia), le obligó a huir solo, sin su familia. “No había colegio, todo era un caos. Había una guerra militar. No tenía futuro”, explica con semblante serio y palabras atropelladas.

De Camerún pasó a Nigeria, donde estuvo varios días sin poder contactar con su familia. Y de allí pasó a Níger, donde estuvo cuatro meses. “No tenía dinero para llegar a Argelia y trabajé para un hombre que se dedicaba a pasar de forma irregular a personas por la frontera, hasta que conseguí el dinero y pude pasar yo también”, continúa el joven, que recuerda cómo le estafaron en Argelia, donde estuvo 14 meses trabajando hasta que pudo cruzar a Marruecos y de ahí a España en una embarcación sin motor, con remos. “Salimos a las diez de la noche y llegamos a las seis de la tarde. Nos interceptaron en medio del mar, a la deriva, y nos llevaron a Tarifa. Estuvo en varios centros de menores antes hasta que llegó al ARB Miguel de Mañara (Sevilla).

“En SAMU me han tratado siempre muy bien. Yo soy católico y en Miguel de Mañara había 28 chicos musulmanes, pero nunca hemos tenido problemas de convivencia, tampoco en el piso. Respetamos las creencias de cada uno”, señala Samuel, en cuyo cuello cuelga una cruz de madera y que hace unos meses se confirmó en la parroquia de San Juan Pablo II de Montequinto, cuya comunidad realiza numerosas actividades con los chicos de Miguel de Mañara.

Al igual que sus compañeros, Samuel también está estudiando, en concreto un grado medio de Instalaciones Eléctricas y Automáticas. Los tres se expresan perfectamente en español, aunque reconocen que a veces les cuesta entender algunas lecciones en clase.

En la casa se respira un ambiente de buen rollo. Existe complicidad y respeto entre ellos. “Son muy buenos chicos, los mejores”, destaca Hassan Al Haffar, educador de Miguel de Mañara y que esta tarde ha querido acompañar a los chicos en la entrevista por si hubiera algún problema de comprensión.

“Cuando estos chicos cumplen la mayoría de edad, todo el trabajo que se ha hecho previamente con ellos en los centros de menores se corta. Por esta razón es tan importante que existan recursos de este tipo. Permiten a los chicos seguir progresando en la sociedad y que realmente tengan una oportunidad en la vida, aunque, por desgracia, hay muy pocos recursos para mayores de edad”, comenta el educador.

Este proyecto ha sido posible gracias a los acuerdos de colaboración firmados en marzo de 2018 entre Fundación SAMU y Cáritas que permiten a ambas entidades apoyarse en el desarrollo de proyectos.
A raíz de estos acuerdos, Cáritas ofrece apoyo de voluntariado al centro de menores de Miguel de Mañara. Este convenio incluye trabajo voluntario con menores, apoyo extraescolar, actividades lúdicas y deportivas, y la participación de los menores del centro residencial en el campamento de ocio y tiempo libre programado por la Parroquia San Juan Pablo II. Es aquí donde Cáritas conoce a Mohamed, Bilal, Badr y Samuel, que además participa de forma activa en la parroquia, y los selecciona para este proyecto piloto.

“Aunque estos chicos sean mayores de edad, nuestra labor ahora es orientarles, asesorarles y apoyarles”, explica Julia Almeida, directora del proyecto. “Un educador, una psicóloga y yo misma visitamos con frecuencia a los chicos para hacerles un seguimiento, ayudarles en lo que necesiten y ofrecerles una orientación formativa y laboral. Ya no hacemos una labor de acompañamiento, como hacemos con los menas, pero sí de asesoramiento”.

Tras la conversación en el salón, los tres chicos enseñan su casa a la periodista y a la fotógrafa, que les persigue con su cámara captando cada detalle, algo que causa cierta vergüenza a los jóvenes. Badr comparte habitación con Samuel, que para Julia Almeida es el referente del grupo, el líder. En la otra habitación, duermen Mohamed y Bilal.

Los chicos reconocen que la convivencia es buena y que se reparten entre todos las tareas domésticas. “Por lo general, limpiamos a fondo el fin de semana”, explica Badr, que se autoproclama entre risas como el cocinero de la casa. Su plato estrella es el pollo con patatas.

Samuel y Bilal bromean con Badr, estudiante de Peluquería, y aseguran que no dejan que su compañero les pele. “Está aprendiendo aún”, se excusa Samuel al mismo tiempo que muestra una guitarra que hay en el salón. “Él también está aprendiendo a tocar la guitarra”, se ríen todos.

Los chicos coinciden en afirmar que a pesar de haber estado tantos días juntos y sin salir a la calle durante el confinamiento, la convivencia es buena y se tienen mucho respeto.